La Montaña de Jehová.
La Montaña de Jehová Queda Firmemente Establecida. Miqueas, Capítulo 4.
“En la parte final de los días” nos dice el capítulo cuatro del libro de Miqueas:
“Tiene que suceder [que] la montaña de la casa de Jehová llegará a estar firmemente establecida por encima de la cumbre de las montañas, y ciertamente será alzada por encima de las colinas; y a ella tendrán que afluir pueblos. Y muchas naciones ciertamente irán y dirán: “Vengan, y subamos a la montaña de Jehová y a la casa del Dios de Jacob; y Él nos instruirá acerca de sus caminos, y ciertamente andaremos en sus sendas.”
¿Ha ocurrido esto ya? Si no es así, ¿Cuándo sucederá esto?, ¿Qué sucede mientras llega el cumplimiento de estas palabras?, y lo más importante: ¿Qué significa esta profecía para los Testigos de Jehová?
Su Cumplimiento.....¿Ahora o en el futuro?
Los hermanos de Betel han sido constantes por muchos años en lo que se refiere a la interpretación de la profecía que encontramos en el capítulo cuatro del libro de Miqueas. La opinión de ellos es que nosotros; los Testigos de Jehová, somos los que estamos participando y llenando los requisitos para el cumplimiento de dicha profecía; cumplimiento que comenzó en el año 1914 y que continúa hasta nuestros días por medio de nuestro impresionante trabajo en lo que respecta a la predicación de las Buenas Nuevas.
Sin embargo, es bueno considerar las palabras que anteceden a la profecía que encontramos en el capítulo cuatro del libro de Miqueas. En el capítulo tres hallamos que Jehová Dios pronuncia palabras condenatorias en contra de los jefes y comandantes de su pueblo. Esto es lo que Jehová dice: “Oigan, por favor, cabezas de Jacob y ustedes los comandantes de la casa de Israel. ¿No es negocio de ustedes el conocer la justicia? Odiadores de lo que es bueno y amadores de la maldad, que arrancan la piel de la gente y el organismo de sus huesos; ustedes los que también han comido el organismo de mi pueblo, y han desollado la mismísima piel de ellos, y desmenuzado sus propios huesos.” ¡¡Palabras verdaderamente fuertes y condenatorias!!
Como es natural, inmediatamente creemos que esas palabras de ningún modo pueden aplicar a los Testigos de Jehová; pero, ¿Es verdad eso? Los hermanos de Betel dicen que esto no es verdad; ellos dicen que estas palabras condenatorias solo pueden aplicar a la Cristiandad. Sin embargo, Jehová Dios llama a esos contra quienes dirige estas palabras su pueblo. Si eso es así, entonces no tenemos otra alternativa mas que pensar que la Cristiandad es el verdadero pueblo de Jehová. ¡¡Es bueno notar que Jehová también dice que su pueblo ha sido extraviado y que ellos también son los edificadores de Sión!! Más adelante, la misma profecía nos dice, -según las interpretaciones de Betel,- que la identidad de Sión cambia. De un momento a otro y de forma arbitraria la profecía deja de aplicar a la Cristiandad y entonces aplica a los Testigos de Jehová. De hecho, según las palabras de esta profecía que consideraremos a continuación, la misma entidad; Judá, es destruida para posteriormente ser restaurada.
Pero preguntémonos, ¿Cuán razonable es pensar que Jehová Dios llame a la pagana Cristiandad “Mi pueblo”?, ¿Qué lógica podría haber al pensar que Jehová destruirá a la Cristiandad para después restaurarla? Nosotros no pensamos que esto tiene sentido; y usted, ¿Qué piensa?, ¿Cuán razonable es pensar o creer que la misma entidad cambia de identidad en solo unos cuantos versículos?
¿Pudiera darse el caso que estas palabras condenatorias que el profeta Miqueas pronunció sean dirigidas a los Testigos de Jehová de la actualidad? Es posible pensar que esto sea así si consideramos que la furia de Jehová es dirigida principalmente hacia los “Jefes” y “Comandantes” de su pueblo. -Miqueas 3:1-9-. Teniendo esto en mente, y antes de comenzar la consideración del capítulo cuatro del libro de Miqueas, examinemos el capítulo tres y veamos las razones que tiene Jehová Dios para causar la ruina de su pueblo antes de restaurarlo a la condición acepta que encontramos en el capítulo cuatro de Miqueas.
Destrucción Antes de la Restauración.
Hablando a aquellos que están a cargo del pueblo de Dios, Miqueas; de forma retórica, les hace la siguiente pregunta: ¿No es el negocio de ustedes conocer la justicia? Obviamente, y según las estipulaciones de la Ley Mosaica, el “Negocio” de los cabezas de la nación de Israel era el conocer y procurar la justicia. Sin embargo, el profeta continúa diciéndoles: “Oigan, por favor, cabezas de Jacob y ustedes los comandantes de la casa de Israel. ¿No es negocio de ustedes el conocer la justicia? Odiadores de lo que es bueno y amadores de la maldad, que arrancan la piel de la gente y el organismo de sus huesos.” Miqueas usa en este caso un lenguage figurativo,- es difícil creer que estas palabras sean literales,- para describir la situación que se vivía en esos días, y para describir la actitud de los cabezas de Israel.
Pero, ¿Qué es o en qué constaba la maldad de dichos jefes? El versículo 11 nos da la respuesta a esta pregunta: “Sus propios cabezas juzgan meramente por un soborno, y sus propios sacerdotes instruyen solo por precio, y sus propios profetas practican adivinación sencillamente por dinero; sin embargo, sobre Jehová siguen apoyándose, y dicen: “¿No está Jehová en medio de nosotros? No vendrá sobre nosotros ninguna calamidad.”
Por lo que leemos en esas palabras, parece ser que dichos jefes servían más por conveniencia personal que por vocación genuina. Lo que ellos hacían en su servicio a Jehová había dejado de ser devoción sincera y se había convertido en una actividad de conveniencia y beneficio personal.
En la actualidad ninguno de los adoradores de Jehová recibe remuneración económica alguna, o es sobornado para emitir juicios favorables sobre alguien. Ese problema no lo tenemos entre nosotros hoy. Sin embargo, sí puede argumentarse,-aunque este argumento no pueda probarse fehacientemente,- que algunos de los cabezas del pueblo de Dios de la actualidad de manera similar han dejado de servir a Jehová genuinamente, y en lugar de ello han terminado sirviéndose a sí mismos; o en este caso, han terminado sirviendo a una organización de hombres.
En este momento los abogados de la Sociedad Watchtower están argumentando que los ancianos de la congregación no tienen ninguna responsabilidad de proteger a niños de las amenazas y ataques de depredadores sexuales. Esta maniobra legal es un claro intento para salvaguardar las arcas de la Sociedad Watchtower al ver que ésta ha sido demandada en numerosas ocasiones por víctimas que sufrieron abusos debido a la negligencia e ineptitud de la organización; los cuales fueron abusados sexualmente por pedófilos que eran conocidos por los ancianos de la congregación. Debido a la política que la Sociedad Watchtower estableció hace mucho tiempo, estos pedófilos fueron ayudados a permanecer anónimos, y de esta manera ellos fueron ayudados a no comparecer ante la justicia de los hombres para responder por sus atrocidades. Por si esto fuera poco; al menos en un caso, los abogados de la Sociedad Watchtower han exigido a una de estas víctimas restauración monetaria por los gastos legales en los que la Sociedad Watchtower incurrió al haber sido ella demandada por una víctima de abuso sexual.
Algunos de los cabezas del Israel espiritual de la actualidad cuyo “Negocio es conocer la justicia”, parecen haber dejado de servir a Jehová y a su pueblo de una manera sincera y con apego a la Verdad y a la Justicia, y parecen estar más interesados en servir a los intereses de una organización. De manera interesante, podemos notar que los cabezas de Israel de la antigüedad menoscabaron la justicia por causas monetarias; algo que tiene cierta similitud con la actitud de los líderes de la actualidad del pueblo de Jehová, pues ellos ponen los intereses económicos de la organización antes que los intereses de la Verdad y de la Justicia. Mientras tanto, ellos parecen ser “Odiadores de lo que es bueno y amadores de la maldad” al enfrascarse en una lucha legal con el objeto de hallar a la Sociedad Watchtower inocente de los cargos que a ella se le imputan, y de esta manera ahorrarse el dinero que una derrota legal implica. Al actuar de esta manera bien podría decirse que ellos también “Han comido el organismo de mi pueblo, y han desollado la mismísima piel de ellos, y desmenuzado sus propios huesos, y [los] han triturado como lo que está en una vasija de boca ancha y como carne en medio de una olla.” Parece ser que los actuales cabezas del pueblo de Jehová no tienen ningún reparo al mostrar dicha actitud; a pesar del hecho que la víctima también ha sido objeto de abuso sexual.
La profecía continúa diciendo exactamente lo que los hermanos de Betel dicen en este momento:¿No está Jehová en medio de nosotros? No vendrá sobre nosotros ninguna calamidad.” Parece ser que ellos han olvidado que de Jehová nadie puede mofarse; han olvidado las palabras del apóstol Pablo donde dice: “No se extravíen, de Dios nadie puede burlarse.- Gálatas 6:5-.
Pero, ¿Qué sucederá cuando la calamidad que en estos momentos ellos niegan por fin suceda? Miqueas 3:4 nos da la respuesta al decir: “En aquel tiempo clamarán a Jehová por socorro, pero Él no les responderá. Y Él ocultará de ellos su rostro en aquel tiempo, según como cometieron maldad en sus tratos.”
Una gran calamidad le espera al pueblo de Jehová; especialmente a sus cabecillas quienes cometieron maldad en sus tratos. El profeta Miqueas continúa con sus palabras condenatorias para con los líderes de Israel: “Esto es lo que ha dicho Jehová contra los profetas que están haciendo que mi pueblo ande errante, que están mordiendo con los dientes y que realmente claman: ‘¡Paz!’, que, cuando alguien no les pone [algo] en la boca, también de hecho santifican guerra contra este.” -Miqueas 3:5-
Según las Escrituras, son los profetas de Israel aquellos quienes hacen que el pueblo de Jehová ande errante. Si recordamos, Ezequiel 13:9 nos dice que que los profetas se encuentran “En el grupo íntimo de mi pueblo.” Pero, ¿Qué era lo que dichos profetas estaban diciendo en ese momento? Ellos estaban diciendo lo mismo que los profetas de la actualidad están diciendo; es decir, que hay paz entre Dios y su pueblo. Al hacer esto ellos niegan de manera terca e increíble el inminente juicio de Dios contra nosotros.
Este versículo nos dice que “Alguien que no pone algo en la boca de ellos es víctima de una guerra en contra de él”; guerra santificada por los cabezas de Israel y sus falsos profetas. Si analizamos bien esta expresión nos damos cuenta que es una hipérbole; es decir, una expresión que exagera un tanto la realidad; y por lo tanto, no debe tomarse literalmente. Ninguna de las personas de la Judá y del Israel antigüo alimentaba literalmente en la boca a los líderes y profetas de la nación. Es obvio inferir que estas personas se encontraban “Dentro del grupo íntimo” del pueblo de Dios; por lo tanto, estas palabras aplicaban a los Levitas de la antigüedad. Pero, ¿Qué es lo que Miqueas nos dice acerca de este tiempo; nuestro tiempo?
Podemos decir sin temor a equivocarnos que esta situación la estamos viviendo en este momento. En aquel entonces cualquier persona que predicara algo diferente a lo que predicaban los profetas oficiales de Israel; es decir, los que decían que NO había paz entre Dios y su pueblo; los que decían que Dios NO se complacía en ellos y que Jehová enviaría un ejército para aniquilar a la inicua Jerusalén eran víctima de la represión por parte de los cabecillas de Israel.
Por ejemplo, el libro de Jeremías nos habla de un sacerdote llamado Pasjur; él era de hecho el principal comisionado de la casa de Jehová. En una ocasión él escuchó a Jeremías declarar el inminente juicio de Jehová. ¿Cómo reaccionó Pasjur? “Pasjur golpeó a Jeremías el profeta y lo puso en el cepo que había en la puerta superior que estaba en la casa de Jehová.” -Jeremías 20:2-. Obviamente, este prominente sacerdote creía en las mentiras oficialmente aprobadas por la alta jererquía Israelita; mentira que consistía en creer que Jehová Dios no traería calamidad alguna sobre ellos. De hecho, parece ser que Pasjur era uno de los falsos profetas oficiales que negaban el inminente juicio sobre la casa de Israel. Una vez que Jeremías fue liberado, Jeremías dijo: “Jehová te ha llamado por nombre, no Pasjur, sino Terror todo en derredor. Porque esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Mira, voy a hacer que seas un terror a ti mismo y a todos tus amadores, y ellos ciertamente caerán por la espada de sus enemigos mientras tus ojos estén mirando; y a todo Judá daré en mano del rey de Babilonia, y él realmente los llevará al destierro en Babilonia y los derribará a espada. Y ciertamente daré todas las cosas almacenadas de esta ciudad y todo su producto y todas sus cosas preciosas; y todos los tesoros de los reyes de Judá voy a dar en la mano de sus enemigos. Y ellos ciertamente los saquearán y los tomarán y los llevarán a Babilonia. Y en cuanto a ti, oh Pasjur, y todos los habitantes de tu casa, se irán al cautiverio; y a Babilonia llegarás, y allí morirás, y allí serás enterrado tú mismo con todos tus amadores, porque les has profetizado en falsedad.”
Parece ser que los sacerdotes; y de hecho, hasta el “Comisionado principal” de la casa de Jehová se encontraban entre los falsos profetas. Cumpliendo las palabras verdaderas de Miqueas, toda persona que no daba a Pasjur y a otros como él la honra y el respeto que ellos exigían y que no creían en sus falsedades eran víctimas de persecución y guerra; persecución y guerra tácitamente aprobada por los líderes de la Casa de Jehová. En el caso de Jeremías él fue puesto en cadenas y fue humillado públicamente; su crimen fue el haber hablado la verdad. Además, estos falsos profetas se habían autoproclamado “Profetas de Dios”, cuando en realidad ellos no habían sido enviados por Jehová: “Falsedad es lo que los profetas están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado ni les he hablado. Una visión falsa y adivinación y una cosa que nada vale y la artimaña de su corazón es lo que ellos les están hablando proféticamente. Por lo tanto, esto es lo que ha dicho Jehová respecto a los profetas que están profetizando en mi nombre y a quienes yo mismo no envié, y que están diciendo que no ocurrirá espada ni hambre en este país: ‘A espada y por hambre serán acabados aquellos profetas. Y la mismísima gente a la que están profetizando llegará a ser gente echada fuera a las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada, sin que haya quien los entierre... a ellos, sus esposas y sus hijos y sus hijas. Y ciertamente derramaré sobre ellos su calamidad.” -Jeremías 14:14-15-.
Si alguna persona se atrevía a no dar honra; si no estaba de acuerdo con ellos, o si no creía en ellos, ésta persona era víctima de una guerra santificada contra ella por esos falsos profetas.
Como todos sabemos, con el tiempo las palabras de Jeremías se convirtieron en realidad. Hablando de Pasjur, Jeremías dijo: “Aquellos que me perseguían han tropezado y no tendrán éxito, Ciertamente serán humillados........su humillación será hasta tiempo indefinido y no será olvidada.” Cumpliendo las palabras del profeta, el rey de Judá pronto se vio en la necesidad de enviar una delegación para que hablara con Jeremías, diciéndole: “Por favor inquiere de Jehová por nosotros, porque Nabucodorosor el rey de Babilonia está haciendo guerra contra nosotros. Tal vez Jehová haga con nosotros conforme a todas sus obras maravillosas, de manera que aquel se retire de nosotros.” Ellos esperaban que tal vez Jehová salvaría a Jerusalén. Para decepción de los Israelitas, Jehová contestó diciendo: “Y yo mismo ciertamente pelearé CONTRA ustedes con mano extendida y con brazo fuerte y con cólera y con furia y con gran indignación. Y de veras golpearé a los habitantes de esta ciudad, tanto a hombre como a bestia. De una gran peste morirán.” -Jeremías 21:5-.
¿No es esta precisamente la situación en la que nos encontramos en estos días? Considere por favor lo siguiente: ¿Acaso no es cierto que el Cuerpo Gobernante; al igual que Pasjur, quien está a cargo de la de la Casa de Dios, ha hecho proclamaciones proféticas en el Nombre de Jehová?, ¿No es una de esas proclamaciones aquella que nos dice que “No pasará la espada y no habrá hambre” en nuestro “Paraíso espiritual”?,¿No es verdad que el Cuerpo Gobernante; al igual que Pasjur, se ha autoproclamado como el intérprete oficial de las profecías bíblicas? Y, ¿Qué sucede si no les damos el honor que ellos exigen?, ¿Qué sucede si no creemos en ellos o si negamos que Jesús los aprobó en el año 1919?, Sí, ¿Qué pasa con nosotros si nos atrevemos a denunciar todos los errores del Cuerpo Gobernante y sus hipocresías?, ¿Qué sucede con nosotros si nos atrevemos a proclamar el juicio de Dios EN CONTRA de su pueblo en un futuro?, ¿No es verdad que ellos santifican la guerra en contra de nosotros; tal y como lo hizo Pasjur en contra de Jeremías?
Podemos tener la más absoluta certeza que esto es así. Durante los años 80's muchos miembros de Betel,-incluyendo un miembro del Cuerpo Gobernante,- llegaron a la conclusión que no había justificación bíblica para la existencia del Cuerpo Gobernante, y que la doctrina del año 1914 tenía muchas deficiencias y por lo tanto no era digna de confianza. Lo que sucedió a estas personas; y usando una hipérbole, podemos decir que los altos jerarcas de la Sociedad Watchtower “Santificaron” la guerra en contra de ellos. Estos hermanos; de manera literal, fueron echados a la calle; expulsados, y calumniados. Un hermano que fue testigo presencial de estos hechos escribió tiempo después una carta al Cuerpo Gobernante; esta carta podrá leerla después en el apéndice A de este comentario.
Esto sucede; no solo en Betel, sino también en las congregaciones locales. Cualquier persona que se niega a dar la honra y reverencia que el Cuerpo Gobernante exige por medio de autoproclamarse “El Esclavo Fiel y Discreto”, y duda de las interpretaciones oficiales de la Sociedad Watchtower corre el riesgo de ser expulsado. El atreverse a decir que los profetas oficiales del pueblo de Jehová están equivocados, y que Jehová va a traer ruina y calamidad sobre nosotros equivale a problemas y expulsión; expulsión aprobada por ancianos fieles pero ciegos e ignorantes.
De manera interesante, el libro de Judas exhorta a los maestros de la congregación a que “Continúen mostrando misericordia a algunos que tienen dudas y a salvarlos arrebatándolos del fuego.” De manera irónica, el libro de Judas también nos habla de esos malos hombres que “Santifican la guerra” contra aquellos que tienen dudas y de esa manera los echan al fuego; obrando en oposición directa a lo que dice la Palabra de Dios.
Miqueas ahora nos dice lo que Jehová hará con estos falsos profetas: “Esto es lo que ha dicho Jehová contra los profetas que están haciendo que mi pueblo ande errante, que están mordiendo con los dientes y que realmente claman: ‘¡Paz!’, que, cuando alguien no les pone [algo] en la boca, también de hecho santifican guerra contra este: ‘Por lo tanto ustedes tendrán noche, de modo que no habrá visión; y oscuridad tendrán, de modo que no practiquen la adivinación. Y el sol ciertamente se pondrá sobre los profetas, y el día tendrá que oscurecerse sobre ellos. Y los hombres de visiones tendrán que avergonzarse, y los adivinos ciertamente se desilusionarán. Y tendrán que cubrir el bigote, todos ellos, porque no hay respuesta de Dios.” -Miqueas 3:6-7-.
Los falsos profetas; incluyendo a los principales sacerdotes, carecerán de entendimiento y perspicacia para la comprensión de las profecías bíblicas. ¡¡Cuán ciertas son estas palabras!! En la actualidad nuestros profetas oficiales están en la más absoluta oscuridad en lo que respecta al juicio adverso de Jehová en contra nuestra; sin embargo; aún así, se dan el lujo de escribir libros como el titulado: “Las Profecías de Isaías: Luz Para la Humandad”; libro que supuestamente es un comentario, versículo por versículo del libro de Isaías. No obstante, los errores que este libro contiene son obvios para cualquier persona que tiene un poco de sentido común y un conocimiento básico de la Palabra de Dios, pues las palabras condenatorias en este libro están dirigidas hacia el pueblo de Dios de la actualidad y no en contra de la Cristiandad. Por otra parte, respecto al verdadero profeta de Jehová; Miqueas, leemos: “Y, por otra parte, yo mismo he llegado a estar lleno de poder, con el espíritu de Jehová, y de justicia y poderío, para informar a Jacob su sublevación y a Israel su pecado. Por lo tanto, a causa de ustedes Sión será arada como un simple campo, y Jerusalén misma llegará a ser simples montones de ruinas, y la montaña de la casa será como los lugares altos de un bosque.” -Miqueas 3:12-.
¿Cuándo podría decirse que Sión fue fue arada como un simple campo? Puesto que Betel aplica estas palabras a la Cristiandad en su supuesta caída en el año 1919, debemos preguntarnos: ¿Sucedió esto en verdad así?, ¿Acaso no es verdad que la Cristiandad es más rica y poderosa ahora que en cualquier momento de su historia?, ¿No es verdad que en este momento la Cristiandad aún está montada sobre la bestia salvaje?. Por lo tanto, ¿Cuán razonable es afirmar la supuesta caída de Babilonia en el año 1919? No es por querer ser contradictorios, pero la verdad de las cosas es que en cuanto a lo que se refiere a la Cristiandad y a Babilonia el año 1919 fue un año como cualquier otro; no sucedió nada espectacular o digno de ser mencionado; la verdadera caída de Babilonia aún está en el futuro.
Si Betel aplica esta profecía a la persecución del pueblo de Jehová durante los años 1914-1919 debemos preguntarnos: ¿Cuán verdaderamente desolada fue la Sociedad Watchtower durante ese tiempo? De hecho, es dudoso que haya habido desolación alguna, pues la revista La Atalaya continuó imprimiéndose y también hubieron varias asambleas durante ese tiempo.
De manera extraña, Betel también le da a este versículo una aplicación futura. Sí, según las interpretaciones oficiales este versículo aplica a la futura desolación de Babilonia la Grande. Por lo tanto, los siguientes versículos,-los primeros del capítulo cuatro,-nos hablan de Sión siendo restaurada y de cómo ella es hecha una nación grande y poderosa; versículos que la Sociedad aplica a los Testigos de Jehová de la actualidad. No obstante; como hemos visto, este versículo tiene una aplicación futura, cuando Sión es arada como si fuera un simple campo de cultivo.
Por lo tanto, en este versículo “Sión” representa a la Cristiandad en el futuro y al mismo tiempo, en el versículo posterior, “Sión” representa a los Testigos de Jehová de la actualidad. En lugares diferentes y en tiempos diferentes hallamos que “Sión” representa diferentes cosas sin un orden o un patrón bien establecido. ¿Lo confunde a usted esto?
Una explicación más obvia, lógica, y sensata es que “Sión” representa a todo lo relacionado con el Nombre de Jehová a lo largo y ancho de la profecía, TANTO EN LO BUENO COMO EN LO MALO QUE SE DICE DE ELLA. “Sión” de ninguna manera puede representar o aplicar a la Cristiandad. ¡¡La Cristiandad ni siquiera adora a Jehová!! Por el contrario, ellos adoran demonios y promueven sus falsedades. Afortunadamente, y dentro de poco, “Ya no resultará haber ninguna visión que nada valga ni adivinación de doble cara en medio de la casa de Israel. ‘“Pues yo mismo, Jehová, hablaré la palabra que hablaré, y se ejecutará. Ya no habrá más postergación, porque en los días de ustedes, oh casa rebelde, hablaré una palabra y ciertamente la realizaré”, es la expresión del Señor Soberano Jehová.” -Ezequiel 12:24-.
Se Efectúa un Juicio
Como hemos visto, Sión es arada como si fuera un simple campo de cultivo. De manera apta, esto describe lo que sucedió en los tiempos de la antigüedad cuando esta profecía tuvo su cumplimiento inicial, al ser Jerusalén destruida por los Babilonios. Sin embargo, las acusaciones que hallamos en el libro de Miqueas se extienden hasta nuestros días.
Después que Jerusalén llega a ser un simple montón de ruinas, la profecía pasa a decirnos qué es lo que sucederá “En la parte final de los días.” Por lo tanto, después del juicio, ¿Qué es lo que sucederá al pueblo de Dios en la parte final de esos días?
Miqueas; Capítulo Cuatro.
“Y en la parte final de los días tiene que suceder [que] la montaña de la casa de Jehová llegará a estar firmemente establecida por encima de la cumbre de las montañas, y ciertamente será alzada por encima de las colinas; y a ella tendrán que afluir pueblos. Y muchas naciones ciertamente irán y dirán: “Vengan, y subamos a la montaña de Jehová y a la casa del Dios de Jacob; y Él nos instruirá acerca de sus caminos, y ciertamente andaremos en sus sendas.” -Miqueas 4:1-
Primeramente preguntémonos: ¿Qué significa la expresión “En la parte final de los días”?
Esta misma expresión la encontramos en el libro de Daniel y en la visión que él tuvo de Armagedón: “Y de seguro subirás,-Gog- contra mi pueblo Israel, como nubes para cubrir el país. En la parte final de los días ocurrirá, y ciertamente te traeré contra mi tierra.” -Ezequiel 38:16-. Anteriormente Daniel había explicado el profético sueño de la inmensa imagen de metal. En esa ocasión Daniel dijo: “No obstante, existe un Dios en los cielos que es el Revelador de secretos y Él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de ocurrir en la parte final de los días.” -Daniel 2:28-. Este sueño terminó cuando el Reino de Dios tomó posesión de la tierra. De manera similar, el ángel que le dio a Daniel la profecía de los reyes rivales; los reyes del norte y del sur, dijo: “He venido para que disciernas lo que ha de acaecer a tu pueblo en la parte final de los días.”-Daniel 10:14-. Lo que encontramos en esta visión también nos lleva al tiempo de mayor angustia en la historia de la humanidad; y después de esto, muchos que están en la tumba son resucitados. El profeta Oseas nos dice que Israel es disciplinado, y que después “Los hijos de Israel volverán y ciertamente buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y ciertamente vendrán retemblando a Jehová y a su bondad en la parte final de los días.” Obviamente, David su Rey es el entronizado Rey Profético; Jesucristo, una vez que a Él se le ha dado autoridad en los cielos.
Parece ser que “La parte final de los días” NO es lo mismo que “los últimos días”, -el tiempo en el que estamos viviendo- . Parece ser que “El tiempo del fin” y “La parte final de los días” sí es lo mismo. El tiempo del fin es el periodo de tiempo en que comienza la Presencia de Jesús. La razón por la que decimos esto es porque “La parte final de los días” es un periodo de tiempo específico; tiempo en que el pueblo de Jehová vuelve al Dios verdadero DESPUÉS de haber sido disciplinado y dispersado. La parte final de los días es un periodo específico de tiempo que antecede al ataque de Gog en contra del pueblo refinado y censurado de Jehová, antes de la toma total del poder por parte del Reino de Dios de los asuntos de la tierra, y del encarcelamiento de Satanás. Es este perido de tiempo lo que se considera la parte final de los días y no simplemente los últimos días; algo así como el último acto de una obra teatral.
Miqueas 4:1 está en armonía con esta interpretación. El versículo anterior nos dice que el pueblo de Dios es disciplinado y que es “Arado como un campo de cultivo.” Después de esto sigue la restauración; es decir, cuando la Montaña de Jehová queda firmemente establecida y gente de todas las naciones afluyen hacia ella.
Pero, ¿Qué significa el hecho que la Montaña de Jehová sea firmemente establecida?
¿Por qué por encima de todas las montañas?
Por favor, note que la Montaña de Jehová es establecida por encima de todas las montañas; y de hecho, es alzada por encima de todas las colinas. La Montaña de Jehová era originalmente el Templo de Jehová que estaba localizado en el Monte Sión. Sin embargo, este versículo nos dice que el Monte Sión estará por encima de todas las montañas; ¡¡Es como si estuviera flotando en el aire en la parte más alta de los cielos!!
Esta montaña a la que la profecía hace referencia es la montaña espiritual de Jehová; esta expresión es parecida a la expresión Templo Espiritual o a la expresión Nueva Jerusalén que hallamos en el libro de Revelación. Miqueas nos habla en términos espirituales; no literales, como es el caso del Monte literal de Sión en Israel.
Es de particular importancia que la Montaña de Jehová mencionada en el capítulo dos del libro de Daniel es otra visión, y esa visión nos dice que la Montaña de Jehová cubre toda la tierra “En la parte final de los días.”
Después de describir los metales que conforman esta inmensa imagen, el profeta Daniel dice al rey de Babilonia: “Seguiste mirando hasta que una piedra fue cortada, no por manos, y dio contra la imagen en sus pies de hierro y de barro moldeado, y los trituró, -tiene lógica pensar que esta imagen fue cortada por acción divina; sin manos humanas-. En aquel tiempo el hierro, el barro moldeado, el cobre, la plata y el oro fueron, todos juntos, triturados, y llegaron a ser como el tamo de la era del verano, y el viento se los llevó, de modo que no se halló ningún rastro de ellos. -Estas palabras claramente nos dicen que todos los gobiernos humanos son destruidos en ese tiempo; sin embargo, la parte que nos interesa sigue a continuación: Y en cuanto a la piedra que dio contra la imagen, llegó a ser una gran montaña y llenó toda la tierra.” -Daniel, Capítulo II.
La piedra que termina convirtiéndose en una gran montaña y que llena toda la tierra representa al Reino de Dios una vez que éste ha tomado control de los asuntos de la humanidad. Pero, ¿Cómo y dónde se cortó esta piedra? Daniel nos dice que “Una piedra fue cortada, no por manos, y [que] trituró el hierro, el cobre, el barro moldeado, la plata y el oro. El magnífico Dios mismo ha hecho saber al rey lo que ha de ocurrir después de esto.” Se nos dice que una piedra fue cortada de la montaña. ¿Qué montaña? Evidentemente es la Montaña Celestial de Sión. Desde allá esta piedra fue lanzada hacia la tierra destruyendo todos los gobiernos humanos, y de manera similar, llena toda la tierra al lado de la Montaña de Jehová. De esta manera se expresa en la tierra la autoridad del Reino de Dios, de la misma manera en que su autoridad ya se había hecho presente en los cielos por medio de Monte Sión espiritual.
Volviendo a la profecía de Miqueas él dice que la Montaña de Jehová “Queda firmemente establecida por encima de todas las montañas.” La razón por lo que esta Montaña queda firmemente establecida por encima de todas las demás montañas, y por encima de todas las colinas es muy simple. En algún momento del futuro Jesucristo será coronado como Rey en los cielos, para depués ser coronado en la tierra. En aquel momento el Reino estará rigiendo solo en el cielo, pero aún no controla la tierra.
Es después, cuando el Reino de Dios impone su autoridad y voluntad aquí en la tierra, cuando el Reino “Tritura y pone fin a todos los demás reinos.” Solo cuando sucede eso podemos decir que la Montaña de Jehová llena toda la tierra con su autoridad; tal y como sucedió en el sueño del rey Nabucodonosor.
Parece ser que Miqueas nos habla de un tiempo:
1.- Después que Cristo Jesús es coronado Rey en los cielos.
2.- Después que el pueblo de Dios ha sido censurado y disciplinado.
3.-Un tiempo que sucede antes que el Reino de Dios tome control de los asuntos de la tierra.
Hasta ese momento el Reino de Dios solo ha sido establecido en los cielos; sin embargo, se alista para tomar el control de la tierra. ¡¡Es en ese momento cuando gente de todas las naciones afluyen a la Montaña de Jehová!! Esto es de hecho la restauración del pueblo de Jehová. Consideremos la restauración del pueblo de Dios en el siguiente versículo: “Y muchas naciones ciertamente irán y dirán: “Vengan, y subamos a la montaña de Jehová y a la casa del Dios de Jacob; y Él nos instruirá acerca de sus caminos, y ciertamente andaremos en sus sendas”. Porque de Sión saldrá ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.” -Miqueas 4:2-.
Después que el Reino de Cristo Jesús es establecido en los cielos muy por encima de cualquier montaña, gente de todas las naciones adorarán a Jehová Dios como el Dios Verdadero. Esto obviamente significa individuos que salen de todas las naciones mas bien que grupos nacionales enteros, pues las naciones en sí se unirán como una sola en contra del pueblo de Jehová. Aquellos individuos vendrán a la Casa de Dios; obedecerán Sus Leyes, y andarán es Sus Caminos. ¿De qué forma ellos llegan a enterarse y conocer las Leyes de Jehová? Se nos dice que de Sión saldrá la Ley y la Palabra de Jehová para la educación de estas personas.
Esta Escritura; sin duda alguna, nos recuerda versículos similares de otras profecías. El libro de Isaías, capítulo dos, nos dice lo mismo. También encontramos lo mismo en el capítulo 8 del libro de Zacarías: “Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘Todavía será que los pueblos y los habitantes de muchas ciudades vendrán; y los habitantes de una [ciudad] ciertamente irán a [los de] otra, y dirán: “Solícitamente vayamos a ablandar el rostro de Jehová y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo mismo ciertamente iré también”. Y muchos pueblos y poderosas naciones realmente vendrán a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a ablandar el rostro de Jehová.” -Zacarías 8:20-22.-
El contexto de esta profecía nos dice que estas palabras se cumplen al mismo tiempo que las palabras del profeta Miqueas. Es durante la restauración del pueblo de Dios cuando Jehová dice: “Porque habrá la semilla de la paz; la vid misma dará su fruto, y la tierra misma dará su producto, y los cielos mismos darán su rocío; y ciertamente haré que los restantes de este pueblo hereden todas estas [cosas]. Y tiene que ocurrir que tal como ustedes llegaron a ser una invocación de mal entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así los salvaré, y tienen que llegar a ser una bendición. No tengan miedo. Sean fuertes sus manos.” -Zacarías 8:12-13-. La profecía continúa con estas palabras conocidas por todos los Testigos de Jehová, las cuales dicen: “Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘En aquellos días sucederá que diez hombres de todos los lenguajes de las naciones asirán, sí, realmente asirán la falda de un hombre que sea judío, y dirán: “Ciertamente iremos con ustedes, porque hemos oído [que] Dios está con ustedes.” -Zacarías 8:23-.
No solo el pueblo de Jehová será restaurado, sino que también mucha gente de la humanidad en general se unirán al resto ungido; los que tienen esperanza celestial, y se unirán a ellos en su adoración a Jehová como el Único Dios Verdadero.
La Sociedad Watchtower interpreta estos versículos de la siguiente manera: El Judío al cual los diez hombres toman por la falda representa a los Cristianos ungidos. Los hombres que se asen a la falda del Judío representan a los hombres de todas las naciones; es decir, representan a la Gran Muchedumbre; o sea, a los Testigos de Jehová cuya esperanza es terrenal. Supuestamente este versículo se está cumpliendo en este momento por medio de nuestro trabajo en la predicación de las Buenas Nuevas.
Sin embargo, hay razones para dudar que esta interpretación sea la correcta. Primeramente, los Judíos no solamente representan a los Cristianos ungidos. En el contexto de esta profecía los Judíos recientemente han sido destruidos como nación, para después ser limpiados; purificados, y restaurados. Por lo tanto, puede decirse que ellos son el cuerpo entero del pueblo de Jehová; es decir, el resto purificado de los adoradores verdaderos de Dios, los cuales han sido reunidos nuevamente después de haber sido devastados. -Para mayor información vea el apéndice B de este comentario en lo que respecta al porqué el Judío no representa a los ungidos.-
Los diez hombres que se asen a la falda del Judío no son Testigos de Jehová con esperanza terrenal, pues para ese tiempo el pueblo de Jehová ya ha sido restaurado y bendecido. Los diez hombres de esta profecía son los mismos de los que nos habla el profeta Miqueas en Miqueas capítulo 4:2, los cuales dicen: “Vengan, y subamos a la montaña de Jehová y a la casa del Dios de Jacob; y Él nos instruirá acerca de sus caminos, y ciertamente andaremos en sus sendas”. Porque de Sión saldrá ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y Él ciertamente dictará el fallo entre muchos pueblos, y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones lejanas. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.”
Estos diez hombres representan a nuevos miembros de la Gran Muchedumbre que eligen ponerse de parte de Jehová “En la parte final de los días.”
El libro de Revelación también nos habla de este periodo de tiempo,- después de la desolación del pueblo de Dios, pero antes de Armagedón.-.
Primeramente, el libro de Revelación nos muestra a los 144000 siendo completados y reunidos en los cielos antes de Armagedón: “Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de Él y el nombre de su Padre. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero, y no se halló en su boca falsedad; están sin tacha.” -Revelación 14:1-3. Después el apóstol Juan vio algo que la Sociedad Watchtower aplica al tiempo en que estamos viviendo en este momento: “Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra, y a toda nación y tribu y lengua y pueblo, y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por Él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y [el] mar y [las] fuentes de [las] aguas”. -Revelación 14:6-7-.
La hora de juicio para las naciones aún no ha llegado. La hora del juicio comienza con el juicio sobre la Casa de Dios,-1Pedro 4:17,- pero para ese tiempo este juicio ya ha sucedido. Para ese tiempo el juicio de Dios sobre su Casa ya se ha llevado a cabo y ahora ha llegado la hora de juzgar al resto de la humanidad. Por lo tanto, podemos decir que este ángel aún no ha comenzado su vuelo; y por ende, las palabras que exhortan a los hombres a adorar al que hizo el cielo; la tierra; el mar, y las fuentes de agua aún no ha llegado; contrariamente a lo que enseña la Sociedad Watchtower.
Después de esto, un segundo ángel anuncia la caída de Babilonia, y este ángel es seguido por un tercer ángel que advierte acerca de las consecuencias por adorar a la bestia salvaje y a su imagen, y se nos dice que aquellos que lo hagan beberán del tazón de la ira de Dios. Inmediatamente después de esto sucede Armagedón. -Revelación 14:9-.
Todas estas citas bíblicas indican lo mismo; es decir, que la hora de juicio llega después que el pueblo de Jehová ha sido desolado y restaurado. Podemos estar seguros de esto pues se nos dice que los ángeles; con voz fuerte y por todas las naciones, exhortan a la humanidad a adorar a Aquel que hizo los cielos y la tierra. Como respuesta a esta exhortación muchos pueblos vendrán a buscar a Dios y “Muchas naciones afluirán a la Montaña de Jehová.” Tal vez esa sea la razón por la cual Jesús dijo que durante este tumultuoso tiempo “Estas Buenas Nuevas del Reino se predicarán por toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin.” -Mateo 24:14-.
Las Buenas Nuevas del Reino se predicarán a lo largo y ancho de todo el globo terráqueo. Se predicará que el Reino de Jehová ha sido establecido y que ha llegado la hora del juicio por parte de Dios. Por medio de algún tipo de intervenciones angelicales y milagros, todos escucharán el mensaje y cada persona tendrá la oportunidad de elegir el bando al que desea pertenecer; el reino de la Bestia Salvaje o el bando del Reino de Dios. No habrá lugar para la neutralidad. El pueblo restaurado y refinado de Jehová jugará un papel muy activo en estos acontecimientos, y experimentaremos el más grande derrame del Espíritu de Dios en la historia de la humanidad.
Ahora bien, surgen algunas preguntas: Si el ángel aún no ha comenzado su vuelo en lo que respecta a la predicación final de las Buenas Nuevas, ¿Significa esto que nuestro actual trabajo de predicación no es dirigido y auxiliado por los ángeles?, ¿Significa esto que podemos ser negligentes en nuestro ministerio ahora, pues después de todo, la humanidad recibirá una segunda oportunidad? La respuesta es un rotundo NO a estas preguntas. -Por favor lea el apéndice C para más información respecto a este asunto vital-.
El profeta Miqueas continúa hablando acerca de los pueblos y naciones que afluirán a la Montaña Celestial de Jehová: “Y Él ciertamente dictará el fallo entre muchos pueblos, y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones lejanas. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra. Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que [los] haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos [lo] ha hablado.”
El recogimiento de todos estos pueblos y naciones significa la formación de la Gran Muchedumbre que sobrevive a la Gran Tribulación; es decir, significa la población que habitará la Nueva Tierra. En estos momentos si usted desea convertirse en Testigo de Jehová usted necesita hacer algo que es importantísimo y vital: Usted debe hacer a un lado cualquier tipo de odio étnico, tribal o nacional. Usted no debe aprender más la guerra ni pelear en ningún tipo de conflicto armado.
Esos serán también los requisitos que tendrán que cumplir aquellos que afluyan a la Montaña de Jehová en la parte final de los días. Lo más maravilloso de todo esto es que estas personas serán dentro de poco los únicos habitantes del planeta tierra. De hecho, se nos dice que estas personas “TENDRÁN que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas.” La Escritura claramente nos dice que ellos TENDRÁN que hacer esto para poder entrar al Nevo Mundo; es decir, es un requisito; NO es una opción.
Una vez que Armagedón haya sucedido estas “Naciones” habitarán una maravillosa y pacífica tierra y ya no “Se levantará más nación contra nación ni aprenderán más la guerra.” Después de esto, “No habrá nadie que los haga temblar.” Aunque podemos estar equivocados en lo que respecta a cómo sucederá esto, podemos tener la más absoluta certeza que esto sucederá, pues “La mismísima boca de Jehová lo ha hablado.”
Según las interpretaciones actuales de la Sociedad Watchtower y su negativa a admitir el inminente juicio de Dios sobre nosotros, los versículos anteriormente citados se están cumpliendo en este momento a través de nuestro supuesto “Paraíso espiritual.” Sin embargo, la realidad nos dice que continuamos siendo perseguidos y hasta ejecutados en algunos países por causa de nuestra fe. Dificilmente puede decirse que no haya alguien que nos haga temblar. De hecho, existen muchos problemas con esta interpretación.
“Porque todos los pueblos, por su parte, andarán cada cual en el nombre de su dios; pero nosotros, por nuestra parte, andaremos en el Nombre de Jehová nuestro Dios hasta tiempo indefinido, aun para siempre.”
Las palabras supracitadas pueden aplicar a cualquier momento de la historia; sin embargo, en este contexto nos hablan de la convicción del pueblo de Jehová una vez que éste ha sido restaurado; también refleja la convicción de aquellos que recientemente han afluido a la Montaña de Jehová y se han unido a los adoradores del Dios Verdadero. Aquellos que para ese momento aún no se hayan unido a la adoración del Dios Verdadero todavía tendrán sus dioses; no obstante, el fin de ellos estará muy cerca. Babilonia la Grande; el imperio mundial de la religión falsa, estará a punto de ser destruida, pues por medio del derramamiento de los tazones de la cólera de Jehová es como ella deja de existir. El libro de Revelación nos dice que Babilonia la Grande es destruida poco antes de la Guerra de Armagedón. -Revelación 15:1, 16:17-19-.
De manera interesante, ¡¡Miqueas no nos dice que las demás naciones anden hasta tiempo indefinido junto con sus dioses; tal y como los adoraradores de Jehová andarán con el suyo.!!
Miqueas ahora continúa hablando acerca del pueblo de Jehová; pueblo que acaba de ser disciplinado y restaurado:“En aquel día —es la expresión de Jehová— ciertamente recogeré a la que estaba cojeando; y a la que estaba dispersada ciertamente juntaré, aun a aquella a quien he tratado malamente. Y ciertamente haré de la que cojeaba un resto, y una poderosa nación de la que fue removida a lo lejano; y Jehová realmente reinará sobre ellos en el monte Sión, desde ahora en adelante y hasta tiempo indefinido.”
Respecto a aquella que estaba cojeando podemos decir que ella no solamente es restaurada a su condición anterior; tal y como una casa vieja que es completamente renovada y restaurada a su antigüa gloria; no, ese no es el caso, pues se nos dice que Jehová hará de la que cojeaba un resto. El pueblo de Jehová no solo será restaurado a su antigüa gloria, pues después de todo, ellos necesitaban ser severamente disciplinados. Se nos dice que un resto de lo que fue el pueblo de Jehová es refinado; purificado, y restaurado; también se nos dice que este resto llega a ser una nación poderosa.
La profecía de Zacarías nos habla de este refinamiento que trae como consecuencia un resto acepto a Dios: “Y en toda la tierra tiene que ocurrir —es la expresión de Jehová— [que] dos partes de ella son lo que será cortado [y] expirará; y en cuanto a la tercera [parte], quedará en ella. Y ciertamente traeré la tercera [parte] por el fuego; y realmente los refinaré como al refinar la plata, y los examinaré como al examinar el oro. Ella, por su parte, invocará mi nombre, y yo, por mi parte, le responderé. Ciertamente diré: ‘Es mi pueblo’, y ella, a su vez, dirá: ‘Jehová es mi Dios’.” -Zacarías 13:8-.
Betel nos dice que esta profecía se está cumpliendo en este momento. Ellos dicen que los Testigos de Jehová son el remanente que salió de la Cristiandad; sin embargo, podemos preguntarnos: ¿Cuándo o en qué momento dos tercios de la Cristiandad fueron cortados al grado que tuvieron que expirar, dejándonos como los adoradores aceptos a Jehová?, ¿Qué fue lo que verdaderamente sucedió? La historia nos dice que los Testigos de Jehová comenzaron como un pequeño grupo que fue creciendo poco a poco. La profecía nos dice exactamente lo contrario; la profecía nos dice que el resto va de más a menos; la profecía nos dice que el pueblo de Jehová es devastado y que solo la tercera parte sobrevive. La profecía NO nos habla de una separación lenta y gradual; por el contrario, se nos dice que dos tercios son cortados violentamente mientras que una tercera parte permanece. Esto de ninguna manera se parece a alguna experiencia que hayan tenido los Testigos de Jehová,-hasta ahora-. Por favor veáse la la revista La Atalaya del 15 de Junio de 1989, página 31.
Claramente podemos ver que la profecía nos habla de los adoradores de Jehová solo que en el futuro; no en el pasado como afirma Betel.
Poco después esta misma profecía nos habla de cómo las naciones se unen para atacar al resto recientemente restaurado; es decir, a “Jerusalén” y cómo Dios la rescata. Estudiantes perspicaces de las Escrituras reconocen inmediatamente el paralelo existente en estas palabras con las que hallamos en la profecía de Ezequiel, la cual es una mención de la Guerra de Armagedón.
Después que Jehová rescata a su refinado y purificado resto fiel de adoradores, el resto se convierte en una nación poderosa. ¿De qué manera? “Y tiene que ocurrir [que], en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos.” Obviamente, esto no ha sucedido en el pasado pero sucederá en el futuro; después de Armagedón, cuando Dios destruya a todos sus enemigos. Todo aquel que quede con vida se convertirá en adorador del Dios Verdadero. Sin duda alguna, ellos son “La Gran Muchedumbre que ningún hombre podía contar que salen de todas las naciones, tribus y lenguas y que sobreviven a la Gran Tribulación.” -Revelación 7:9,14-.
La profecía de Malaquías también nos habla del Ungido de Jehová que repentinamente vendrá a inspeccionar y a refinar al pueblo de Dios. La profecía nos dice que repentinamente el Mensajero del Pacto vendrá al Templo de Dios; Mensajero al cual buscamos.
El profeta Malaquías de manera retórica pregunta: ¿Quién estará soportando el día de su venida, y quién será el que se mantendrá en pie cuando Él aparezca? Pero, ¿Por qué su venida es cosa tan seria? Por la sencilla razón que Él será como el fuego de un refinador y como la lejía de los lavadores. Se nos dice que Jesús refinará a su pueblo con fuego:
“¡Miren!, envío mi mensajero, y Él tiene que despejar un camino delante de mí. Y súbitamente vendrá a Su templo el Señor [verdadero], a quien ustedes buscan, y el mensajero del pacto en quien se deleitan. ¡Miren! Ciertamente vendrá”, ha dicho Jehová de los ejércitos.
“Pero ¿quién estará soportando el día de su venida, y quién será el que se mantendrá en pie cuando Él aparezca? Porque Él será como el fuego de un refinador y como la lejía de los lavanderos. Y tendrá que sentarse como refinador y limpiador de plata y tendrá que limpiar a los hijos de Leví; y tendrá que clarificarlos como oro y como plata, y ellos ciertamente llegarán a ser para Jehová personas que presenten una ofrenda de dádiva en justicia. Y la ofrenda de dádiva de Judá y de Jerusalén realmente será agradable a Jehová, como en los días de mucho tiempo atrás y como en los años de la antigüedad.” -Miqueas 3: 1-3-. Ciertamente, podemos ver que esta situación describe las difíciles condiciones en las que se halló el pueblo de Jehová de la antigüedad.
El versículo que estamos considerando del libro de Miqueas termina diciendo que “Jehová reinará como Rey en el Monte Sión desde ahora y hasta tiempo indefinido.” La moderna Montaña de Sión de la actualidad es; por supuesto, la Jersusalén espiritual. Tal vez esto se deba a que el pueblo de Jehová para ese entonces habrá dejado de ser “Pisoteado por las naciones”, pues “El tiempo señalado por las naciones” habrá llegado ya a su fin. -Lucas 21:24-.
Jehová ahora asegura a su pueblo que esta restauración vendrá sin falta. “Y en cuanto a ti, oh torre del hato, el montículo de la hija de Sión, hasta ti vendrá, sí, el primer dominio ciertamente vendrá, el reino que pertenece a la hija de Jerusalén.”
En lo que respecta a la torre del hato su restauración vendrá. Pero ¿Qué es esta torre? Un hombre llamado Jacob, al cual Dios cambió el nombre después llamándolo Israel, erigió una tienda de campaña cerca de un lugar llamado la Torre de Éder poco tiempo después de la muerte de Raquel. Basándonos en los viajes de Jacob podemos decir que tal vez este lugar se encontraba entre Belén y Hebrón; practicamente en medio de Judá. El libro Perspicacia nos dice que el nombre Éder además de guarecer a los pastores, servía de atalaya desde donde se podían vigilar sus ganados. La misma expresión Hebrea traducida aquí como “Torre de Éder” -mig-dal-e -dher es empleada en Miqueas 4:8, donde se vierte “torre del hato” -Libro Perspicacia, tomo 1, página 733-. Por eso podemos pensar que el Reino volverá al centro del corazón de Judá una vez que ella haya sido restaurada. Ahora, de forma sarcástica, Miqueas habla como si la desolación predicha ya hubiera llegado: “¿Por qué sigues gritando [con voz] fuerte? ¿No hay rey en ti, o ha perecido tu propio consejero, de modo que se hayan apoderado de ti dolores como los de una mujer que da a luz?” Él se burla de ellos y les pregunta si su Rey ha partido a algún lugar lejano o si sus consejaros tan confiables han muerto. Hablando acerca de lo mismo, el profeta Jeremías usa una expresión similar, diciendo: “Siéntense en un lugar más bajo, porque ciertamente caerá de sus cabezas su corona de hermosura’. Las mismísimas ciudades del sur han sido cerradas, de manera que no hay nadie que [las] abra. Judá entero ha sido llevado al destierro. Ha sido llevado al destierro por completo.”
Levanta tus ojos y ve a los que están viniendo del norte. ¿Dónde está el hato que se te dio, tu hermoso rebaño? ¿Qué dirás cuando uno te dirija su atención, cuando tú misma les has enseñado como amigos íntimos a tu mismo lado al comienzo? ¿No se apoderarán de ti los mismísimos dolores de alumbramiento, como los de una esposa que está dando a luz? -Jeremías 13:20-21-. Ahora bien, la ilustración de dar a luz es apropiada, pues tal y como una mujer que está por tener un hijo no puede escapar de estos dolores; de igual manera, el pueblo de Jehová no podrá escapar del destino que le espera. En este pasaje Jeremías da respuesta a la pregunta de la mujer, pues ella pregunta: “¿Por qué me han acaecido estas cosas?, a lo que él responde: “Por causa de la abundancia de tu error se te han quitado las faldas como cubierta; han sido tratados violentamente tus talones.” -Jeremías 13:22-.
“Está con dolores fuertes y estalla, oh hija de Sión, como una mujer que da a luz, porque ahora saldrás de un pueblo, y tendrás que residir en el campo. Y tendrás que llegar hasta Babilonia. Allí serás librada. Allí Jehová te comprará de nuevo de la palma de la mano de tus enemigos.”- Miqueas 4:10-.
La “Hija de Sión “ es una expresión simbólica que representa especialmente a la Jerusalén espiritual. Ella sufrirá severos dolores; tal y como si fueran dolores de parto, puesto que ella tendrá que irse de la ciudad y será llevada al exilio. Ella tendrá que vivir en el campo; en el desierto, y terminará siendo cautiva en Babilonia.
No obstante, es de Babilonia desde donde ella será rescatada y recomprada, pues Jehová “La comprará de la palma de sus enemigos.”
La profecía de Zacarías también nos dice algo al respecto: “Porque en la dirección de los cuatro vientos de los cielos los he dispersado a ustedes”, es la expresión de Jehová.
“¡Oye, Sión! Escapa, tú que moras con la hija de Babilonia. Porque esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘Siguiendo tras de [la] gloria; Él me ha enviado a las naciones que los despojaban con violencia; porque el que los toca a ustedes está tocando el globo de mi ojo. Porque, miren, voy a agitar mi mano contra ellos, y tendrán que llegar a ser despojo para sus esclavos’. Y ustedes ciertamente sabrán que Jehová de los ejércitos mismo me ha enviado.”
El profeta continúa diciendo qué es lo que pasará al pueblo de Jehová una vez que ellos escapen de sus captores; algo que no sucedió en los tiempos de la antigüedad: “Y muchas naciones ciertamente se unirán a Jehová en aquel día, y realmente llegarán a ser mi pueblo y ciertamente residiré en medio de ti.” ¡¡Cuán parecidas son estas palabras con las palabras que hallamos en Miqueas 4:1, donde las naciones afluyen a la Montaña de Nuestro Dios Jehová!!
En ese momento el pueblo de Jehová ya ha sido restaurado y mucha gente se ha unido a ellos en la adoración del Único Dios Verdadero. Pero, ¿Qué sucede a continuación? Como usted recordará, en otras profecías se nos dice que a la restauración del pueblo de Dios sigue el ataque de todas las naciones como una sola en contra de Jerusalén.
Por ejemplo, en la profecía de Ezequiel que trata sobre Armagedón se nos dice: “Y ciertamente los salvaré de su lugar de habitación en los que ellos han pecado, y los limpiaré y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.” Después se nos habla de Gog de Magog y leemos: “Después de muchos días se te dará atención. En la parte final de los años llegarás a la tierra [de gente] traída de vuelta de la espada, juntada de muchos pueblos, a las montañas de Israel, que han resultado ser un lugar constantemente devastado; aun [una tierra] que ha sido sacada de los pueblos, [donde] han morado en seguridad, todos ellos. Y tú de seguro subirás. Como una tempestad entrarás. Como nubes para cubrir la tierra llegarás a ser, tú y todas tus partidas y muchos pueblos contigo.” -Ezequiel 38:8-.
En la profecía de Joel leemos lo mismo: “Porque, ¡mira!, en aquellos días y en aquel tiempo, cuando traiga de vuelta a los cautivos de Judá y Jerusalén, también ciertamente juntaré a todas las naciones y las haré bajar a la llanura baja de Jehosafat; y ciertamente me pondré en juicio con ellas allí a causa de mi pueblo y mi herencia Israel, a quienes esparcieron entre las naciones; y repartieron mi propia tierra. -Joel 3:1,2-. La llanura baja de Jehosafat fue el lugar de la batalla y de la victoria decisiva de Jehová sobre sus enemigos de la antigüedad, donde ellos terminaron matándose unos a otros. Después, Joel continúa diciendo: “ Muchedumbres, muchedumbres están en la llanura baja de la decisión, porque el día de Jehová está cerca en la llanura baja de la decisión. El sol y la luna mismos ciertamente se oscurecerán, y las estrellas mismas realmente retirarán su resplandor. Y desde Sión Jehová mismo rugirá, y desde Jerusalén dará su voz. Y el cielo y la tierra ciertamente se mecerán; pero Jehová será un refugio para su pueblo, y una plaza fuerte para los hijos de Israel. Y ustedes tendrán que saber que yo soy Jehová su Dios, que resido en Sión, mi santa montaña. Y Jerusalén tiene que llegar a ser un lugar santo; y en lo que respecta a extraños, ya no pasarán por ella.”
Por medio de analizar las Escrituras cuidadosamente nos damos cuenta que esta secuencia de hechos también la encontramos en el libro de Revelación. Primeramente nos damos cuenta que existe un periodo de tiempo que consiste en 42 meses, y se nos dice que los dos testigos de Jesús profetizarán vestidos de saco. El vestirse de saco es un símbolo de arrepentimiento y duelo que los profetas de la antigüedad usaban para poder enmendar los pecados de Israel. Después que termina este periodo de tiempo leemos acerca de “Tres expresiones inspiradas inmundas [que se parecían] a ranas salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia salvaje y de la boca del falso profeta. Son, de hecho, expresiones inspiradas por demonios, y ejecutan señales, y salen a los reyes de toda la tierra habitada, para reunirlos a la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso.” -Revelación 16:3-.
Ahora preguntémonos: ¿Cumple la profecía de Miqueas con este patrón profético? Sí, sí cumple con él. Después de hablar de la restauración del pueblo de Dios Miqueas nos dice qué es lo que ocurrirá al pueblo de Jehová: “Y ahora ciertamente se reunirán contra ti muchas naciones, las que dicen: ‘Sea contaminada, y posen nuestros ojos la vista sobre Sión.” -Miqueas 4:11-
Al decir contaminémosla, las naciones que se han unido en contra de Sión no están diciendo que Sión permanezca contaminada; sino más bien, lo que ellos quieren es contaminarla de nuevo, pues ella acaba de ser restablecida a una condición acepta ante Jehová. Decimos esto porque la expresión usada en esta ocasión es (thchnph) también puede traducirse como “Será contaminada” o “Será profanada.”
Las naciones buscarán atacar y profanar Sión; ellas fijarán sus ojos en el Monte Sión, lugar donde se encuentra el templo de Jehová.
Los ejércitos de Satanás desearán mancillar y profanar “Sión”, -el lugar que representa la autoridad de Jehová sobre los asuntos de la tierra-. En tiempos de la antigüedad el monte literal de Sión representaba la autoridad de Dios; en tiempos modernos, “Sión” es el remanente de los ungidos que permanece en la tierra; ungidos sobre los cuales las fuerzas de Satanás fijarán sus ojos.
El último ataque de estas fuerzas satánicas; después que el pueblo de Jehová ha sido purificado y restaurado, NO tiene la aprobación divina.
Hablando de las naciones que desean profanar a Sión, el profeta continúa diciendo: “Pero en cuanto a ellos, no han llegado a conocer los pensamientos de Jehová, y no han llegado a entender su consejo; porque Él ciertamente los juntará como una hilera de grano recién cortado a la era.” -Miqueas 2:12-.
Anteriormente a esto; por medios que solo pueden considerarse como milagrosos, el fin de este sistema de cosas ha sido predicado y anunciado a todas las personas de la tierra y mucha gente de noble corazón cautiva en Babilonia; de todas las naciones y lenguas, afluirán a la Casa de Jehová. Además de esto, todas las personas que ya adoraban a Jehová han sido refinadas y se nos dice que dos tercios del pueblo de Jehová son cortados y solo un tercio permanece.
Ahora bien, la expresión acerca de las personas que “No han llegado a conocer los pensamientos de Jehová” no se limita únicamente a la gente que consideramos del mundo. El apóstol Pablo nos habla de esto en su segunda carta a los Tesalonicenses, y nos dice que “Es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles en fuego llameante, al traer Él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las Buenas Nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza, al tiempo en que Él viene para ser glorificado con relación a sus santos y para ser considerado en aquel día con admiración con relación a todos los que han ejercido fe.” El profeta Habacuc nos habla de este mismo tiempo, y nos dice: “Con denunciación fuiste marchando [por] la tierra. En cólera fuiste trillando [las] naciones.
Y saliste para la salvación de tu pueblo, para salvar a tu ungido. Hiciste pedazos al cabeza de la casa del inicuo. Hubo un poner al descubierto el fundamento, hasta el mismo cuello. Sélah.
Con sus propias varas traspasaste [la] cabeza de sus guerreros [cuando] se movieron tempestuosamente para esparcirme. Su júbilo exaltado era como el de los que están empeñados en devorar a un afligido en un escondrijo.” -Habacuc 3:12-.
Acerca del mismo tema, el profeta Miqueas nos dice: “Levántate y trilla, oh hija de Sión; porque tu cuerno cambiaré a hierro, y tus cascos cambiaré a cobre, y ciertamente pulverizarás a muchos pueblos; y por una proscripción realmente darás por entero a Jehová la ganancia injusta de ellos, y sus recursos al Señor [verdadero] de toda la tierra.” -Miqueas 4:13-.
A la ahora restaurada y fortalecida “hija de Sión” se le da un cuerno de hierro y cascos de cobre. ¿Qué significa esto? Esto significa que el reino de Dios ha sido establecido firmemente y ahora; por medio de Jesús, el Dios Todopoderoso reina desde los cielos con muchos seres a su lado. Sin duda alguna, usará el cuerno de hierro y los cascos de cobre para pulverizar a todo aquel que se le oponga.
Hablando de este tiempo, el tercer y último ángel que vuela por los cielos nos dice que “Si alguno adora a la bestia salvaje y a su imagen, - el gobierno usurpador de la autoridad de Dios- y recibe una marca en su frente o sobre su mano, también beberá del vino de la cólera de Dios que ha sido vertido sin diluir en la copa de su ira.”
El segundo Salmo es un Salmo profético y también nos habla de estos hechos:
¿Por qué han estado en tumulto las naciones,
y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía?
Los reyes de la tierra toman su posición,
y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo
contra Jehová y contra su ungido,
[y dicen:] “¡Rompamos sus ataduras
y echemos de nosotros sus cuerdas!”
El libro de Revelación nos habla de hombres inspirados por demonios que salen a toda la tierra habitada para reunir a naciones en contra del Dios Todopoderoso en un lugar llamado Armagedón. -Revelación 16:14-16-.
Sin embargo, ellos no representan ninguna pelea para Jehová y su ungido, pues como nos dice el profeta Isaías, las naciones no son más que una gota en un cubo de agua:
El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá;
Jehová mismo hará escarnio de ellos.
En aquel tiempo les hablará en su cólera,
y en su ardiente desagrado los perturbará,
[diciendo:] “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey
sobre Sión, mi santa montaña”.
Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová;
Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo;
yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre.”
El Rey que el Rey Jehová ha instalado solo puede ser Nuestro Rey y Señor Jesucristo. En ningún momento de la historia rey alguno de Israel ha peleado y destruido a todos los reyes de la tierra reunidos como si fueran uno solo. Después, Jehová dice a Jesús:
Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya,
y los cabos de la tierra por posesión tuya propia.
Las quebrarás con cetro de hierro,
como si fueran vaso de alfarero las harás añicos.”
El profeta Daniel también escribió algo acerca de este maravilloso e increíble Reino. Él escribió:“Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.”
Daniel nos habla de “Aquellos reyes.” Pero, ¿Quiénes son “aquellos reyes”? Estos reyes solo pueden ser los reyes que componen la séptima potencia del historial bíblico; es decir, los Estados Unidos y la Gran Bretaña. Por eso podemos tener la más absoluta certeza que este Reino será establecido muy pronto.
Después, el Salmo número dos termina diciendo:
Y ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia;
déjense corregir, oh jueces de la tierra.
Sirvan a Jehová con temor
y estén gozosos con temblor.
Besen al hijo, para que Él no se enoje
y ustedes no perezcan [del] camino,
porque su cólera se enciende fácilmente.
Felices son todos los que se refugian en Él.
La conclusión del asunto es que............
El capítulo cuatro del libro de Miqueas es muy usado y citado por los hermanos de Betel,- los cuales están convencidos que estas palabras se están cumpliendo en este momento por medio de nuestro trabajo en la predicación de las Buenas Nuevas-. Desafortunadamente, la interpretación que ellos dan a este capítulo está equivocada, pues ellos nos dicen que la desolación y la restauración que la profecía menciona supuestamente es lo que Jehová hará en el futuro a la Cristiandad.
Tal y como en los tiempos de la antigüedad, los adoradores de Jehová de la actualidad se encuentran en un estado de negación absoluta en lo que se refiere a un juicio adverso de Jehová en contra de ellos; juicio adverso que significará su ruina. Al actuar de esta manera, ellos; de forma inconsciente, cumplen la profecía que nos habla de la ceguera del siervo de Jehová y aplican estas palabras condenatorias a otros. Es simplemente impensable e inconcebible el creer que Jehová considera a la Cristiandad como su santa posesión y que Él desea limpiarla; refinarla, y purificarla. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que la Cristiandad son aquellos de los cuales el apóstol Pablo dijo que se “Alejarían de la fe” y que obedecerían enseñanzas inspiradas por demonios, -La Trinidad; el Infierno de Fuego; el Alma Inmortal, y muchas más que no vale la pena mencionar-. El apóstol también nos habla de aquellos que prohibirían casarse y prohibirían el participar de ciertos alimentos en ciertas fechas. Estas palabras inspiradas son; sin duda alguna, una referencia directa a la Iglesia Católica. -1Timoteo 4:1-3-.
Desafortunadamente, los Testigos de Jehová son los únicos que se encuentran en una posición de profanar el Nombre de Dios y esa es la razón por la que les acaecerá la calamidad predicha en las Escrituras, pues ellas mencionan lo siguiente:
“No por causa de ustedes [lo] hago, oh casa de Israel, sino por mi Santo Nombre, el cual USTEDES han profanado entre las naciones adonde han ido”’. ‘Y ciertamente santificaré mi Gran Nombre, que estaba siendo profanado entre las naciones, que ustedes profanaron en medio de ellas; y las naciones tendrán que saber que yo soy Jehová —es la expresión del Señor Soberano Jehová— cuando yo sea santificado entre ustedes delante de los ojos de ellas.”
Por otra parte, las iglesias de la Cristiandad de la actualidad están tan incorporadas al sistema de Satanás como en el primer día. Ellos eligen presidentes; aprueban y bendicen guerras; promulgan leyes y se sientan en los diferentes parlamentos de las naciones, al mismo tiempo que invierten su dinero y hacen negocios con la cúplula en el poder, lo cual demuestra que las iglesias de la Cristiandad; así como sus cultos y sectas, son parte integral del sistema político-satánico en que vivimos. La Biblia nos dice claramente que el mundo entero yace en poder del inicuo, y también nos dice que la forma de adoración pura desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es socorrer a los huérfanos y viudad en su tribulación y mantenernos sin tacha del mundo. -Santiago 1:27-.
No, no es el sistema satánico el primero en ser juzgado, pues las Escrituras nos dicen que el juicio comienza con la Casa, -pecadora,- de Dios. -1Pedro 4:17-.
Después de ese juicio tan devastador el pueblo de Dios es purificado y restaurado. Entonces, antes que suceda Armagedón, una inumerable cantidad de personas responde favorablemente a la última fase de la prediación de las Buenas Nuevas, pues se nos dice que “En la parte final de los días tiene que suceder [que] la montaña de la casa de Jehová llegará a estar firmemente establecida por encima de la cumbre de las montañas, y ciertamente será alzada por encima de las colinas; y a ella tendrán que afluir pueblos. Y muchas naciones ciertamente irán y dirán: “Vengan, y subamos a la montaña de Jehová y a la casa del Dios de Jacob; y Él nos instruirá acerca de sus caminos, y ciertamente andaremos en sus sendas.” -Miqueas 4:2-.
Apéndice A
Durante los años 1979-1980 ocurrieron ciertos acontecimientos que llegaron a conocerse como la “Gran Apostasía.” Ray Franz, un miembro del Cuerpo Gobernante, había llegado a la conclusión que la doctrina del año 1914 y la doctrina que nos habla del nombramiento del Esclavo Fiel y Discreto tenían muchas deficiencias y no eran dignas de confianza. Muchos concordaron con él y al final fueron expulsados. Desafortunadamente, muchos de estos hermanos terminaron convirtiéndose en apóstatas, pues no se dieron cuenta que todo esto era parte del plan de Jehová al permitir una operación de error.
Un testigo presencial de estos hechos llamado Randall Watters; el cual sirvió en Betel, escribió tiempo después una carta dirigida al Cuerpo Gobernante después de haber renunciado.
A continuación citamos parte de esta carta. Pero, ¿Por qué no citamos toda la carta? Primeramente, por razones de brevedad, y en segundo lugar porque no todo lo que hay en esta carta es creíble o digno de confianza Aunque creemos que su testimonio es fidedigno, algunos de sus razonamientos son sospechosos o equivocados. Por ejemplo, en una parte de esta carta que omitimos Randall Watters acusa al hermano Fred Franz de haber sido él quien diseñó e ideó todos los “tipos y antitipos” que utilizamos hasta hoy día. Sin embargo, cualquier persona que esté familiarizada con los escritos de Charles T Russell sabe perfectamente bien que él habló de “tipos y antitipos a la hora de interpretar las Escrituras. Por lo tanto, es posible creer que Randall Watters es un testigo creíble y digno de confianza en lo que se refiere a lo que él vio cuando servía en Betel, mientras que en lo demás, sus palabras deben de tomarse con cierta reserva. Él también tiene un punto de vista controversial en lo que se refiere a quiénes son los que van al cielo.
A continuación presentamos la parte de esa carta que tiene que ver con lo que nos interesa:
Enero, 22 de 1981
Estimados Miembros del Cuerpo Gobernante:
“Esta tal vez no sea una carta fácil de escribir considerando que yo acabo de servir por casi seis años en Betel trabajando al lado de ustedes, sirviendo como anciano en Betel y como supervisor de fábrica. Yo realicé mi trabajo de la mejor manera, de la forma en que mis habilidades y capacidades me lo permitían; tal y como muchos de ustedes lo saben.
En Julio pasado abandoné Betel. Yo expliqué que mi partida de Betel se debía a razones familiares; algo que pueden estar seguros es verdad; sin embargo, no mencioné que en el último año de mi servicio en Betel yo pude darme cuenta de ciertas cosas que me hicieron querer dejar Betel; tal y como muchos fieles siervos de Jehová lo han hecho en los últimos meses.
Tal y como la mayoría de las personas que terminan viviendo en Betel, yo siempre sentí una gran admiración y respeto por los dirigentes del pueblo de Dios; especialmente por el hermano N.H. Knorr, y posteriormente por los miembros del Cuerpo Gobernante. Por supuesto, como es de esperarse, con el correr del tiempo pude ver las imperfecciones y defectos de ustedes; algo que es natural puesto que ustedes son simples hombres y todos cometemos errores; no obstante, pude darme cuenta que la personalidad de Cristo no se reflejaba en ustedes a la hora de tratar con otras personas.
Siendo el responsable de dirigir el texto diario por las mañanas, con el tiempo pude darme cuenta de la sutil campaña de desprestigio por parte de ustedes en contra de un miembro del Cuerpo Gobernante, así como contra otros que no compartían sus mismas ideas en lo que se refiere a ciertas doctrinas oficiales de la organización.
Podríamos decir que yo sabía más de este asunto que cualquier otra persona. Yo empecé a darme cuenta cómo el hermano Ray Franz se convirtió en “Una piedra en el zapato de ustedes” ya que él siempre buscaba explicaciones y razones bíblicas para todas las cosas, más bien que dejarse llevar por costumbres y opiniones populares. Debido a esto, ustedes comenzaron a ignorarlo, lo que contribuyó a que él decidiera tomarse un descanso indefinido de las actividades dentro de la organización el año pasado.
No muchos saben esto, pero a principios de los años 60's, Ray, Ed Dunlap, y Reinard Lengat fueron comisionados para la investigación y redacción del libro Ayuda para Entender la Biblia, y el día en que les fue dada esta asignación se les dijo que se aseguraran de todo y que si había necesidad de hacer cambios que los hicieran. A consecuencia de esto adquirimos un mayor entendimiento en muchos asuntos, entre ellos, la organización de los ancianos en el Primer Siglo. Desafortunadamente, con el correr del tiempo, las pruebas que adquirimos en lo referente a la cronología en la que apoyamos nuestra doctrina oficial de los últimos días, así como la de “las otras ovejas” y otras más, resultaron ser muy fuertes y demostraron que dichas doctrinas eran muy deficientes y carecían de apoyo bíblico; esto sin mencionar las palabras del apóstol Pablo a los Romanos y a los Gálatas que nos dicen que los Cristianos viven por fe y no por obras de la Ley. Desafortunadamente, ustedes se rehusaron a considerar estas pruebas seriamente.
Es una lástima que algunos ancianos de habla hispana hayan hablado a sus congregaciones de la forma en que lo hicieron el 31 de Marzo. Pero en vez de tratar este tema de una forma tranquila y pacífica, ustedes llamaron a Chris y a Norma Sánchez, así como también Nestor Kuilan y los expulsaron siendo ellos inocentes, pues ellos no tenían nada que ver en este asunto; ellos fueron expulsados a pesar del servicio fiel de ellos por muchos años en puestos de responsabilidad. Cuando leí la carta de apelación que Chris escribió después, fue verdaderamente triste y decepcionante ver el frío trato que ellos recibieron y el ver que a ellos se les llamó payasos y mentirosos por gente que se autoproclama Cristiana; incluyendo miembros del Cuerpo Gobernante.
Después de esto ustedes formaron comités para tender una trampa al hermano Ray Franz al grabar confesiones extraídas de sus amigos; confesiones que incluían cosas que él les había dicho en privado. Eso verdaderamente me sorprendió. Ustedes pasaron dos semanas arreglando y produciendo cintas que se habían grabado de los amigos de Ray y después lo llamaron; lo sentaron en un salón, y procedieron a tocar las cintas previamente arregladas por ustedes en frente de todos los presentes en ese salón. Sentí ganas de llorar. Después procedieron a expulsarlo; desafortunadamente, ese fue solo el principio. A Ed Dunlap ustedes lo interrogaron hasta el cansancio y cuando él no se retractó de sus convicciones ustedes también lo expulsaron. Después vi cómo ustedes comenzaron a interrogar a todos los trabajadores del Departamento de Redacción; no en lo referente a su lealtad a Dios y a Cristo Jesús, sino en su lealtad a la Sociedad Watchtower. Al hermano Lingtadt lo sometieron a un intenso interrogatorio de veinte horas y fue objeto de un trato humillante. También me sorprendió mucho ver cómo las llamadas personales de algunas personas eran desviadas a través del Departamento de Servicio para así poder espiar a las personas que recibían estas llamadas y tenderles una trampa para así poder atraparlas. Algunas personas que se encontraban en sus habitaciones estudiando la Biblia fueron llamadas a la oficina y se les pidió su renuncia. Se formularon una serie de “preguntas especiales” y muchas de las personas de las que se sospechaba sabían algo de este asunto tuvieron que tomar una prueba para ver si ellos eran fieles a la organización.
Cuando Albert Schroder dio su discurso respecto a la apostasía dentro de la familia yo esperaba que se aclararan ciertas cosas; desafortunadamente,solo pude ver odio en su mirada, mientras se dedicaba a desvirtuar a todo aquel que tuviera dudas respecto a las interpretaciones oficiales de la Sociedad, diciendo que tales personas eran débiles de fe; orgullosas, y presuntuosas. Después, en su discurso ante los ancianos de Betel, él no se detuvo ante nada al torcer Las Escrituras y al afirmar y al reafirmar la importancia de la organización. Él llamó a la organización “Nuestra madre” y dijo que ella tiene el derecho de establecer las reglas y los procedimientos para nosotros, al mismo tiempo que levantaba el Libro de Procedimientos de la Organización y nos recordó las 1,177 leyes y procedimientos que este libro contiene, sabiendo muy bien que Romanos 7:6 dice que el Cristiano se adhiere a leyes espirituales. Después él terminó diciendo que las creencias de aquellos que habían sido expulsados no eran apostasía bíblica, sino solo apostasía de los procedimientos oficiales de la organización. Si tomamos en cuenta sus palabras podemos ver que hay una gran diferencia, ¿No creen ustedes?
Después de buscar pude encontar algunas palabras que el mismo Charles T. Russell escribió; palabras a las cuales ustedes deberían prestar atención: “El esfuerzo por lograr y forzar a que todas las personas pensaran igual en todos los asuntos culminó en la gran apostasía y en el desarrollo del Sistema Papal; y por lo tanto, el Evangelio y la Fe que Pablo y los demás apóstoles enseñaron se perdió y fue sepultada bajo la lápida de decretos no inspirados de los Papas y de los Concilios. La unidad de la Iglesia Original que se basaba en el amor cedió y dio lugar a las cadenas de la Iglesia Romana. Cada nuevo movimiento ha tratado y fracasado al querer crear un credo tan grande como el de sus antecesores.”
Poco tiempo después de estas expulsiones todos y cada uno de ustedes subieron al foro y lo único que hicieron fue apilar insulto tras insulto sobre estas personas y sobre otros, sin tener el menor reparo a la hora de torcer Las Escrituras que ustedes usaron. Aquellas personas que no aceptaban en su totalidad las enseñanzas de la Sociedad Watchtower fueron calificadas por ustedes como fornicadores espirituales; enfermos mentales, y locos. Desafortunadamente, este tipo de calificativos continúan hasta el día de hoy para el repudio y la vergüenza de muchos.”
La experiencia previamente citada muestra claramente el cumplimiento de las palabras del profeta de Jehová. Se nos dice que antes de la desolación del pueblo de Dios todo aquel que no se conforme o jure su alianza al círculo íntimo de los falsos profetas del pueblo de Jehová será víctima de una guerra santificada tácitamente contra él por los líderes del Israel espiritual de la actualidad.
Apéndice B
Esta sección es apropiada para aquellos que creemos que los juicios de Jehová para con su pueblo sucederá en el futuro; es decir, “En la parte final de los días.” Existen razones bíblicas para creer que los ungidos son muertos poco tiempo después que la desolación del pueblo de Dios llega a su fin. El libro de Revelación nos dice que tan pronto como los ungidos hayan terminado su profetizar, -después de 1260 días o tres años y medio- la bestia salvaje que sale del abismo los vencerá y los matará, pues leemos: “Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie, y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los contemplaron.” -Revelación 11:7-13-.
Por esta razón, nosotros creemos tener razones para deducir que todos los hijos de Dios; los ungidos, son transformados en un abrir y cerrar de ojos de la vida terrenal a la vida celestial. -1Corintios 15:51-53-. Es al final de la desolación del pueblo de Dios cuando estos acontecimientos ocurren. Puesto que la restoración del pueblo de Jehová ocurre al final de la desolación, -obviamente, -hay razones para creer que no habrá Israelitas espirituales al momento en que los adoradores de Jehová son reunidos; después de haber sido dispersados. Por lo tanto, es razonable pensar que no habrá Israelitas espirituales en la tierra en ese momento; es decir, no habrá el “Judío” simbólico sobre el que se basa la interpretación de la Sociedad Watchtower.
No obstante, si consideramos al Judío como el cuerpo entero del restaurado pueblo de Jehová no existe conflicto alguno en esta interpretación. Cuando el pueblo de Jehová sea restaurado y reunido se revitalizará la predicación de las Buenas Nuevas por toda la tierra habitada para testimonio de todas las naciones y entonces vendrá el fin. -Mateo 24:14-. Cuando esto suceda, muchas gentes de las naciones se unirán a nosotros en la adoración del Dios Verdadero; es decir, los diez hombres de todas las lenguas.
Apéndice C
Existen razones para creer que habrá una segunda etapa en la predicación de las Buenas Nuevas, solo que esta etapa será mucho más espectacular y eficiente de lo que es ahora, pues tendrá rasgos milagrosos. Es en ese entonces cuando el ángel verdaderamente declara las Buenas Nuevas hasta el lugar más recóndito del planeta tierra.
Sin embargo, ¿Significa esto que nuestra predicación actual no tiene sentido o es demasiada presuntuosa? No, según la Biblia. El pueblo de Jehová es el único pueblo de la actualidad que obedece fielmente el mandato de ir por todo el mundo haciendo discípulos de todas las naciones. Decimos que somos los únicos porque solo nosotros obedecemos las palabras de Jesús que dicen que “Enseñemos a la gente a observar las cosas que Él nos ha mandado.” Obviamente, Él nunca enseñó que Él fuera adorado como el Dios Todopoderoso. Tampoco Cristo enseñó falsedades Babilónicas como el Infierno de Fuego y el Alma Inmortal. Por el contrario, Él predicó la resurrección de los muertos. Si ellos predicaran lo que nosotros predicamos ellos no irían por el mundo diciendo que Jesucristo se lleva a los niños al cielo porque Él “Necesitaba un ángelito más en la gloria”; tal y como le dijo a una mujer que había perdido a su hija cierto pastor de la Cristiandad.
También notemos que Jesucristo dijo: “Estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas.” Un artículo de estudio de la revista La Atalaya parafraseó este versículo diciendo: “Estoy con ustedes a través de la conclusión de este sistema de cosas.” Por supuesto, Jesucristo nunca dijo eso. Jesucristo dijo que Él estaría con nosotros tanto desde el inicio de la conclusión del sistema de cosas hasta la conclusión de éste; conclusión que aún está por empezar.
Por lo tanto, si Jesús en verdad está con nosotros en nuestro trabajo de predicación desde el inicio; tal y como Él lo prometió, ciertamente eso significa que nuestro trabajo ha sido dirigido por ángeles,-al menos ocasionalmente-. Es verdad que en el trabajo de predicación del Primer Siglo hubo intervención angelical. -Hechos 9:11-. De igual manera, en la actualidad con frecuencia escuchamos historias en las cuales gente de corazón noble y sincero han orado para recibir guía y entendimiento espiritual, y como respuesta a estas oraciones ellos han recibido al día siguiente,- si no es que en el mismo día,- la visita de los Testigos de Jehová. En ocasiones estas experiencias están rodeadas de acontecimientos maravillosos o inexplicables. En cada congregación que he estado he escuchado esto al menos una vez, y de esa manera muchas personas han conocido la verdad. Si Cristo verdaderamente está con nosotros; tal y como Él lo prometió, entonces no hay razón para dudar este tipo de experiencias que parecen tan comunes.
El simple hecho que en este momento el ángel que predica las Buenas Nuevas no esté volando por el cielo no significa que nuestro trabajo actual de predicación no sea una orden de Jesús, ni que Jehová no bendiga nuestros esfuerzos por medio de su Espíritu Santo. De hecho, cualquiera que solo se sienta a estudiar la Biblia, -alimentándose solo a sí mismo,- está desobedeciendo las palabras de Jesús cuando dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y, ¡miren!, estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas.”
Por lo tanto, como nos hemos dado cuenta, la predicación de las Buenas Nuevas es un requisito importantísimo que el Cristiano verdadero debe cumplir. Sin embargo, surge la pregunta: Si habrá una segunda predicación de las Buenas Nuevas en el futuro, ¿Nos da esto alguna razón válida para ser negligentes en nuestro ministerio en este momento? ¡¡Por supuesto que no!!
El apóstol Pablo dijo a Timoteo: “Solemnemente te encargo delante de Dios y de Cristo Jesús, que está destinado a juzgar a los vivos y a los muertos, y por su manifestación y su reino: predica la palabra, ocúpate en ello urgentemente en tiempo favorable, en tiempo dificultoso; censura, corrige, exhorta, con toda gran paciencia y [arte de] enseñar. Porque habrá un período en que no soportarán la enseñanza saludable, sino que, de acuerdo con sus propios deseos, acumularán para sí mismos maestros para que les regalen los oídos; y apartarán sus oídos de la verdad, puesto que serán desviados a cuentos falsos. Tú, sin embargo, mantén tu juicio en todas las cosas, sufre el mal, haz [la] obra de evangelizador, efectúa tu ministerio plenamente.”
Obviamente, existen otros textos para probar la necesidad de la obra de predicación, pues las Escrituras son muy claras al respecto.
Además, aunque tenemos razones para sospechar que habrá una segunda etapa en la predicación de las Buenas Nuevas, también debemos considerar la posibilidad de estar equivocados. ¿Qué pasaría si verdaderamente estamos equivocados en este aspecto? Cuando Jehová comisionó a Ezequiel como atalaya de la casa de Israel, Jehová dijo: “Ahora bien, en cuanto a ti, oh hijo del hombre, atalaya es lo que te he hecho a la casa de Israel, y de mi boca tienes que oír [la] palabra y darles advertencia [de parte] de mí. Cuando yo diga a alguien inicuo: ‘¡Oh inicuo, tú positivamente morirás!’, pero tú realmente no te expreses para advertir al inicuo en cuanto a su camino, él mismo, como inicuo, morirá en su propio error, pero de tu propia mano reclamaré su sangre. Pero en lo que respecta a ti, en caso de que tú realmente adviertas a alguien inicuo en cuanto a su camino [para que él] se vuelva de este, pero él realmente no se vuelva de su camino, él mismo morirá en su propio error, mientras que tú mismo ciertamente librarás tu propia alma.”-Ezequiel 33:8-. Podemos estar seguros que el mismo principio aplica hoy. Si nuestro trabajo de predicación actual resulta ser la única oportunidad de la gente para que ellos puedan sobrevivir Armagedón, entonces verdaderamente seremos culpables de derramamiento de sangre si nosotros nos contentamos con permanecer sentados y no nos tomamos la molestia de avisar a nuestros vecinos; amigos; conocidos, y hasta desconocidos. Puesto que podemos estar equivocados, ¿Estamos dispuestos a correr ese riesgo?
Al hacernos negligentes en nuestro ministerio también olvidamos el gran privilegio que significa conocer a Jehová. ¿Es qué acaso no apreciamos el conocerlo como lo conocemos?, ¿No valoramos y apreciamos el conocimiento que tenemos de Él y de sus planes y propósitos para con la tierra y para con la humanidad? Si ese es el caso, ¿Cómo es posible que cualquier persona que verdaderamente ama al Dios Verdadero permanezca sin hacer nada y no tenga el deseo de compartir su fe y su conocimiento con otros?
Es cierto que por medio de enfermedades; desilusiones; tropiezos, y muchos otros motivos, Satanás hace muy difícil el que podamos efectuar nuestro ministerio plenamente. Sin embargo, ¡¡Cuán afortunados seremos si nos olvidamos de todas las cosas en nuestra contra y nos dedicamos a enseñar a la gente respecto a nuestro Dios!! En una ocasión Jehová dijo a los Israelitas de la antigüedad que si ellos cumplían con sus obligaciones para con Él, ellos podrían probarlo. Él dijo: “Traigan todas las décimas partes al almacén, para que llegue a haber alimento en mi casa; y pruébenme, por favor, en cuanto a esto —ha dicho Jehová de los ejércitos—, a ver si no les abro las compuertas de los cielos y realmente vacío sobre ustedes una bendición hasta que no haya más carencia.” -Malaquías 3:10-.